¿Cuál es la mejor traducción de la Biblia?

¿Cuál es la mejor traducción de la Biblia?


La oferta actual de traducciones, versiones y paráfrasis bíblicas es más alta que en cualquier otro momento de la historia. ¿Hay una que sea la mejor? ¿Qué criterios nos ayudarán a elegir una Biblia?

Aquí presentamos una breve reseña de las traducciones más populares en español —dentro del contexto cristiano— ofreciendo sus características principales, para dar una guía al lector y ayudarle a conocer mejor las traducciones de la Biblia en español.

Reina-Valera (RV, RVR09, RVR60, RVR95)

Esta Biblia, la primera en español, apareció en 1602, y es la revisión que Cirpriano de Valera hizo de la traducción de Casiodoro de Reina (publicada en 1569). La Reina-Valera, como se le conoce hasta ahora, ha tenido numerosas revisiones, entre las más importantes están 1909, 1960, 1977 y 1995.

En general, estas revisiones conservan la estructura gramatical de los idiomas originales en que la Biblia se escribió (hebreo, arameo y griego). La traducción se inclina por lo literal —aunque con cada revisión se renuevan el lenguaje—; mantiene el uso del “vosotros” y tiende a conservar pasajes cuya autenticidad está en duda.

Dios habla hoy (DHH)

También es conocida como “Versión Popular”, y es una traducción dinámica, es decir, que traduce las ideas y busca expresarlas en el español contemporáneo. Las formas y giros literarios poco usuales fueron evitadas por completo en esta versión, que utiliza solo aquéllos vigentes hoy en día.

El vocabulario también fue seleccionado de acuerdo con el uso actual de los términos, dejando fuera los arcaísmos y tecnicismos de difícil comprensión. Del mismo modo, el pronombre “vosotros” es reemplazado por “ustedes”, produciendo una lectura más natural. Es fácil familiarizarse con el lenguaje empleado.

La Biblia de las Américas (LBLA)

La fundación Lockman, lanzó en 1986 esta Biblia, que sigue los lineamientos de la traducción literal. Su formato tiene elementos de ayuda para el lector, y que permiten identificar el comienzo y fin de los párrafos en los textos originales, las citas del Antiguo Testamento que aparecen en el Nuevo y las palabras que no aparecen en el original, pero que se agregan para dar claridad a las frases.

Además, la mayoría de las presentaciones de esta traducción contienen notas aclaratorias con respecto a palabras difíciles de traducir o dando opciones cuando una palabra podría tener diversos significados.

Nueva Versión Internacional (NVI)

Publicada en 1999, la NVI es una traducción dinámica de la Biblia. La meta de esta versión es la transmisión del mensaje de cada frase del texto bíblico. El formato editorial también está adecuado para el lector contemporáneo, especialmente en los listados, las genealogías, los fragmentos poéticos y los diálogos.

Los vocablos en desuso fueron dejados de lado para emplear términos que concuerdan con la evolución del idioma en el presente, se utiliza “usted” y “ustedes” (existe también la versión para España, que usa “vosotros”). Lo mismo sucede con las unidades de volumen, distancia y tiempo, que han sido convertidas a nuestro sistema métrico.

La tendencia general del comité de traductores fue excluir todos los pasajes de dudosa autenticidad, incluyendo una nota al pie con el texto editado. Sin embargo, en el caso de pasajes muy largos, aparecen señalados dentro del texto, y con su nota correspondiente.

Traducción en lenguaje actual (TLA)

Esta traducción apareció en 2003 con el nombre Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS), y es una Biblia dirigida al público infantil y poblaciones que no hablan el español como primera lengua. El lenguaje y vocabulario utilizados son muy básicos y sencillos de entender para niños de 8 años o menos.

La construcción gramatical es muy contemporánea, con frases breves y organizadas de acuerdo a los estándares editoriales modernos. La separación por versículos se ha modificado cuando es necesario para redactar los párrafos de manera más comprensible.

Recomendaciones finales

Nuestra conclusión es que no existe tal cosa como la mejor traducción. Cada una de ellas tiene un especial aporte para el lector y estudioso de la Biblia. Lo importante es conocerlas, y emplearlas de acuerdo a sus características.

Un consejo que podemos ofrecer es distinguir claramente entre traducciones textuales y dinámicas. Las primeras son más útiles cuando se trata de un estudio sistemático o predicación expositiva. Las segundas son más recomendables para la lectura devocional, la enseñanza a nuevos creyentes y las charlas bíblicas de tono informal.

Sin embargo, siempre es bueno revisar más de una traducción para ampliar los horizontes y la comprensión del pasaje que se quiera estudiar.


Acerca de Benjamín Hernández

Benjamín colabora en Compañerismo Estudiantil en la Coordinación de Materiales y Literatura. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM y Teología a través del programa a distancia de Moore College Latinoamérica. Está casado con Hendi y viven en la Ciudad de México.